Tigre reaccionó en el final, pero no alcanzó

El Matador, que estaba tres goles abajo cuando faltaban cinco minutos para terminar el partido, perdió 3 a 2 con Lanús, en un final inesperadamente electrizante.


firma_gonzalezSólo el coraje, el talento y el corazón de Matías Pérez García podían hacer posible un final como el que se vio en la tarde de Victoria. Tigre coqueteó con el milagro, pese a que jugó mal y fue claramente superado. Lanús lo ganaba 3-0 y daba la sensación de que el encuentro estaba liquidado, pero apareció el diez y con un golazo suyo y una asistencia para Facundo Sánchez, encendió la ilusión del Pueblo Matador y convirtió lo que era una derrota estrepitosa en una decorosa caída por 3 a 2.

Tigre comenzó mejor el partido. Dominó el juego durante los primeros minutos, ante un Lanús que afrontó este compromiso con un equipo alternativo, porque prefirió preservar jugadores para su participación en la Copa Sudamericana. No obstante, la visita suplió la ausencia de nombres con inteligencia y orden táctico. Sus tres atacantes, Melano, Blanco y Acosta obligaban a que el conjunto de Alegre tomase recaudos en defensa. Y por momentos se vio un Tigre muy retrasado. Bordacahar debía bajar demasiado, Araujo tuvo otra tarde deslucida y el equipo no fue punzante, pese a manejar la pelota.

Lanús esperó bien parado y apostó a las salidas rápidas en los contraataques. Y así llegó la apertura del marcador. Un tiro libre a favor de Tigre, una jugada preparada que salió mal y la réplica veloz y letal del conjunto de los Barros Schelotto, que finalizó con gol de Nicolás Pasquini, cerca del final del primer tiempo. Minutos después, se fue expulsado Castaño y ello fue determinante para el desarrollo de la segunda mitad.

El Matador careció de ideas para revertir el resultado. Y sus imprecisiones fueron bien capitalizadas por su rival. Una mala entrega en la salida de Fideleff derivó en el segundo gol del Granate, marcado por Ismael Blanco, y en la sensación de que el encuentro estaba definido. Más aún con el 0-3, tras un zapatazo cruzado de Barrientos desde afuera del área, que entró junto a un palo.

Pero sobre el final, Pérez García encendió la esperanza. A los 40m, luego de una buena jugada por la derecha, definió con jerarquía y clavó su zurdazo en el ángulo, junto al palo más lejano de Marchesín. Y dos minutos más tarde, apareció por el centro del área y tras recibir la pelota de Sand, se la cedió a Sánchez, para que pusiera el 3-2, que sería definitivo.

La reacción del final le aportó decoro a una derrota nítida desde lo futbolístico. Tigre tuvo otra actuación preocupante y se mostró muy lejos del nivel que se espera alcanzar. Depende demasiado de Pérez García en ofensiva y sufre desatenciones que ante un adversario atento e inteligente, como fue Lanús, se pagan caro.

 

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