Gran triunfo de Tigre

El Matador empezó perdiendo, pero con más garra que fútbol lo dio vuelta y venció por 2 a 1 al equipo rosarino.


firma_gonzalezEsa euforia con la que se vivió el final del encuentro se ríe de la justicia y la estética. Tigre no jugó bien y se vio superado desde lo futbolístico en muchos pasajes del encuentro, pero ganó y desató la locura del Coliseo de Victoria. Sin brillo y con un andar voluntarioso, el conjunto de Alegre superó por 2 a 1 a Newell’s y cosechó tres puntos fundamentales.

En esta ocasión la fortuna estuvo del lado del Matador. Porque Newell´s se mostró mucho más firme desde el primer minuto. Manejó la pelota el cuadro rosarino y se hizo fuerte desde su juego asociado. Desbordó permanentemente por el sector de Cosaro, con un Fabián Muñoz movedizo, quien inquietó mucho a la defensa del local. Y fue justamente él quien abrió el marcador. Tras un pase de Pablo Pérez, entró solo por el medio del área y definió por arriba de Javier García.

Tigre tuvo en Sebastián Rusculleda a su hombre más punzante. Fue quien intentó convertirse en el conductor del equipo y quien aportó algo de claridad al andar desprolijo del equipo de Victoria. Avisó con un remate de media distancia que salvó Guzmán y minutos más tarde puso el 1-1 parcial, desde un tiro libre y una jugada preparada muy bien ejecutada. Leone le pasó la pelota por bajo y Rusculleda sacó un potente remate que se metió junto al palo izquierdo del arquero.

Sobre el final del primer tiempo, Gastón Díaz le daría una nueva oportunidad al visitante de ponerse en ventaja. El lateral derecho alzó ampulosamente la mano en su propia área, tocó la pelota y el árbitro no dudó en sancionar penal. Pero David Trezeguet lo ejecutó muy mal y tiró el balón bien lejos, por arriba del tavesaño.

El segundo tiempo fue desprolijo, pero intenso. Fue el equipo de Alfredo Berti el que siguió manejado el juego, aunque comenzaron a aparecer imprecisiones en la visita, que se adelantaba y dejaba espacios. No obstante, Tigre no era contundente en los contraataques y no lograba aprovechar las ventajas que le otorgaba su adversario. Hasta que tras una buena jugada colectiva entre Arzura y Bordacahar, le cometieron penal a Janson y Gastón Díaz puso desde los doce pasos el 2-1.

A partir de ese momento, el cuadro de Alegre creció desde lo anímico y sacó a relucir su garra y su entrega, para aguantar el resultado ante un adversario que lo atacó en todo momento, pero cada vez con menos ideas.

El Matador le dio una gran satisfacción a su gente, el día que las tribunas del Coliseo volvieron a albergar a todo su público, por el fin de la medida que permitía concurrir al estadio sólo a los socios. No jugó bien, pero ganó y ese fue motivo suficiente para el festejo alocado de sus hinchas.

 

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