Racing entró dormido y lo sufrió ante Tigre en el Cilindro


(Se Dice de Mi – La Nación) – Cayó 1 a 0 con gol de Canuto, a los 8; Javier García se lució en el arco

Por Damián Cáceres | Para canchallena.com

Resultó un castigo conocido para la misma actitud adormecida que le costó cara ante San Lorenzo en la fecha pasada. Entre las distintas y cambiantes sensaciones que provocó la segunda derrota consecutiva de Racing en el torneo Final es imprescindible rescatar que volvió a una actitud pasiva para encarar un partido y lo pagó con una derrota por 1-0 ante Tigre.

Si a Mostaza Merlo lo preocuparon los primeros minutos del partido con San Lorenzo (0-1), mucho más lo debe de haber inquietado el comienzo de anoche. De entrada, muy fácilmente lo puso nervioso Tigre. En las primeras acciones a fondo, el conjunto de Victoria se puso en ventaja. La fórmula resultó simple: centro pasado de un tiro libre de Gastón Díaz, cabezazo y habilitación de Cosaro y definición -sin marca- por intermedio de Canuto, que con un zurdazo de media vuelta puso el 1-0. Perdieron las marcas Cahais y Viola. Como ante el Ciclón, los pasivos jugadores de la Academia sufrieron un gol en los primeros diez minutos.

Todo Tigre se entusiasmó con su comienzo; no se dejó llevar por aquellos impulsos de reacción que intentó la Academia tras el gol y se dedicó a pensar un poco más el encuentro. Fue cuando Joaquín Arzura y Matías Pérez García manejaban el ritmo del partido.

Rodrigo De Paul despertó la conciencia del conjunto de Avellaneda. Es más, la asumió casi por completo, con alguna colaboración de Diego Villar. Pero les faltó el acompañamiento de Cerro y Zuculini para copar la zona media. Hauche y Viola se mostraban como podían, pero era De Paul el que barría todo el frente con sus toques y sus remates. Realizó dos que se fueron muy cerca del arco visitante.

No fue con un intimidante menú ofensivo, pero al menos Racing se metió en el partido. Un cabezazo de Viola, que le ganó en el salto a Gastón Díaz, le calentó las manos a Javier García, que tuvo una gran intervención y fue el sostén de la victoria visitante. Al menos entró en escena una rebeldía que obligaba a la Academia a colocar más gente cerca del área rival y que levantaba a la hinchada local.

 

Lo buscó, pero no pudo

En el segundo tiempo se definió la orientación: Tigre, a la espera y de contraataque (ingresó Araujo por Pérez Castro); Racing, con la iniciativa y repetitivo. Es que los locales dependieron en exceso de De Paul, cuyos remates obligaron a García. Pero la producción del N° 10 necesitaba socios más activos y Mostaza mandó al campo a Vietto y a Camoranesi, que inquietaron en rápidas réplicas. Racing, por la reacción de sus hombres, hacía méritos para el empate. Y tuvo oportunidades: dos remates cruzados -uno de Vietto y otro de De Paul-, un cabezazo de Saveljich y un remate de Camoranesi. La expulsión de Ortiz fue un reflejo de sus nervios. Sin embargo, es un detalle en esta caída. La actitud adormecida de los primeros minutos bastó por sí sola para explicar lo que padece.

 

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