Tigre le dio otro dolor de cabeza a Racing


(Se Dice de Mi – Clarín) – El equipo de Victoria se impuso 1 a 0 en Avellaneda, con un tanto de Canuto. Para los dirigidos por Mostaza Merlo, que hicieron méritos para llegar al empate, fue el segundo traspié en tres fechas, después de la derrota ante San Lorenzo.

¿Cuál de todos los Racing es el verdadero? El equipo que idealizó la gente, esa que se entusiasmó por la presencia de Mostaza Merlo en el banco, pasó a ser el conjunto de la realidad, la misma que indica que a Racing le cuesta una enormidad crear circuitos de juego. Un gol tempranero de Tigre evidenció las flaquezas de la Academia, la expuso al máximo. El 1-0, de todos modos, fue injusto porque Racing acorraló al rival y mereció el empate. Debió haber empatado, sí, pero jugando muy poquito al fútbol.

Dos realidades causaron sorpresa inicialmente en Avellaneda. La tibieza con que Racing empezó el juego, como si fuera una continuidad de la abulia que exhibió frente a San Lorenzo el pasado fin de semana; y la actitud de Tigre, empeñado en salir a jugar de frente y al ataque, apoyado en los tres delanteros (Pérez García, Vitti y Nahuelpan) que dispuso el entrenador Fabián Alegre.

En medio de ese panorama, bien temprano llegó la apertura del marcador. Después de una infantil infracción de Cahais, el tiro libre de Gelabert fue bajado por Cosaro para que Canuto, con un zurdazo de sobrepique, vulnerara a Saja.

Recién cuando De Paul se liberó del sector izquierdo y pasó a jugar como enganche, el equipo diseñado por Mostaza Merlo empezó a acercarse al arco de Sergio García. Con elaboración limitada, es cierto, pero con el fervor que varios de sus jugadores han mostrado en más de una oportunidad.

Un cabezazo de Viola que García desvió por arriba y un par de disparos de De Paul fueron la muestra del apetito ofensivo de laAcademia. Mientras tanto, Tigre no renunciaba a atacar, aunque la presión rival lo tiró hacia atrás y la idea de contraataque quedó como una realidad más que una opción.

¿Dónde quedó, se preguntaron varios, aquel Zuculini de ataque y sorpresa en el área de enfrente? Es que la presencia de Cerro en su zona obró como si ambos jugaran a lo mismo. Como si Zuculini y Cerro se superpusieran en sus funciones. Y que también les faltara acoplarse para satisfacer las necesidades del equipo.

Una avivada de De Paul -movió rapidito una pelota detenida- habilitó a Hauche, pero el furioso derechazo del atacante chocó contra las piernas de García, que achicó con una decisión y eficacia propias de una de las figuras de la noche.

Con Araujo por el lesionado Pérez García pero, sobre todo, con la entrada de Vietto por el marcador de punta Gómez, pudo adivinarse en el nacimiento del segundo tiempo cómo sería la escenografía de la mitad final del encuentro.

Resoplando contra el arco de García, con alguna llegada neta de De Paul o de Vietto, a Racing se le fueron esfumando de a poco la fe y las ilusiones.

Con Zuculini de marcador de punta, lo que confirma que Merlo no lo tiene como un jugador de llegada, hubo un tramo del juego que el equipo fue una montaña de futbolistas cerca del arco de enfrente pero carecientes todos de una idea que los uniera. A contar: Hauche, Vietto, Dinenno, Camoranesi y De Paul fueron mucho más una amenaza que una fuerza temible. Se pidieron dos penales (ver Otra actuación…) y se miró al cielo como implorando que lloviera una idea.

Racing volvió a perder, juntando dos reveses consecutivos. Y Tigre, aguantador, ganó en Avellaneda por el gol inicial y una fe inclaudicable para correr y luchar.

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