Sumaron para el promedio, pero no supieron convertir

(Se Dice de Mi – Clarín) – Ambos equipos tuvieron buenas intenciones: carecieron de profundidad y de precisión en las áreas. Tigre sigue invicto y sin goles en contra. Argentinos empató tras dos derrotas.

El encuentro fue una metáfora del clima. La tarde estaba soleada, se llenó de nubes negras, parecía que se venía una fuerte tormenta y terminó lloviendo de a ratitos. El partido, entonces, arrancó con buenas intenciones, que se fueron diluyendo con el correr de los minutos. Y la parte final se terminó poniendo opaca, casi negra como el cielo. Así, Tigre y Argentinos, que amenazaron con armar un buen encuentro, terminaron haciendo un partidito .

El 0-0 quedará apuntado por varias razones: primero porque fue el primer empate de una fecha en la que hasta el momento habían ganado todos los locales; segundo, porque Tigre es el único equipo que no recibió goles en el torneo (479 minutos); y tercero, porque le sirvió a Argentinos, que terminó aferrado al empate, para salir de la seguidilla de derrotas. Para destacar, apenas, las pinceladas de Pérez García y de Pisculichi.

Hubo poco para resaltar en un duelo entre dos equipos en proceso de recuperación. De un lado Tigre, que desde el año pasado, cuando asumió Fabián Alegre, viene dando pasos seguros para hacerse fuerte nuevamente. Por el otro, Argentinos, ahora con Claudio Borghi, el hijo pródigo, al hombre que lo llevó a ganar el último título, está intentando salir de esa malaria que lo llevó una situación preocupante en la tabla de promedios del descenso. Sin grandes luces, al menos los dos tratan de tener buenas intenciones, buscan ser prolijos e intentan armar buenas sociedades de juego. Y lo mejor, siempre, sale de los pies de los habilidosos. Ambos tienen dos jugadores de estilos parecidos, conductores, zurdos y bajitos: Matías Pérez García, en Tigre, y Leonardo Pisculichi, en Argentinos. Gracias a ellos, el partido tuvo chispazos y alguna jugada elaborada; de lo contrario, todo hubiese sido para el olvido. Porque a los dos les costó mucho llevar peligro al área rival; lejos de los arcos, la pelea estuvo en el medio.

Se acercó primero Argentinos, con una buena pelota de Pisculichi para Boyero que el arquero García, muy atento, interceptó. Luego, Pérez García armó con Gelabert una buena jugada, habilitó a Nahuelpan y el delantero definió mal de cabeza. El equipo de Borghi pudo aprovechar un error de Sánchez en la salida, Pisculichi lo dejó sólo a Ramírez, pero el juez de línea indicó posición adelantada (en la cancha no se advirtió pero fue una decisión rápida y milimétrica para el asistente). Después, Pérez García se animó con la individual, dejó a dos hombres de Argentinos y el zurdazo final se fue apenas desviado. Pisculichi también probó desde afuera del área y la pelota la controló bien García. Ni uno ni otro tuvieron buena compañía. A Pérez García lo ayudó un poco Vitti, pero no lograron crear demasiado. Pisculichi jugó muy solo; apenas tuvo un poco de compañía por la izquierda con las subidas de Ramírez, pero los delanteros quedaron bastante aislados.

Nada cambió en la parte final. Aunque Tigre tuvo más chances: Nahuelpan desperdició dos, un buen tiro libre de Pérez García y dos remates de media distancia de Arzura. Cano, en Argentinos, estuvo cerca, pero después Borghi mandó a la cancha a Barisone y se conformó con el punto.

 

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