Más que Chirolas


(Se Dice de Mi – Diario Olé) – Un espectacular zapatazo de Romero le dio la victoria a Quilmes, que pudo sacarse la mufa y sumar sus primeros tres puntos en el campeonato justo contra un rival directo en la lucha por la permanencia. Braña, de gran rendimiento, cumplió 100 partidos en el club y se fue ovacionado.

¿Ma’ qué Chirola? ¡Para Quilmes vale oro! Sumar los primeros tres puntos del campeonato ante un rival directo en la lucha por la permanencia no puede valer menos. Y no solamente por lo que implica acortar distancias en la tabla de los promedios, sino por el empujón anímico que podría significar un triunfo como éste para un equipo que ni siquiera había logrado convertir en el campeonato.

Hay instantes que modifican el rumbo de una historia. El zapatazo de Sebastián Romero fue el que cambió la de Quilmes: antes de ese golazo el partido había sido parejo, luchado, aburrido. Ni uno ni otro lograba marcar diferencias. A Tigre, claro, no le molestaba irse con un empate del Sur del conurbano bonaerense. Para Alegre y compañía el punto era un negoción. Un negoción que se terminó cuando Chirola sacó ese bombazo…

A partir de ahí fue que nació la figura de Rodrigo Braña. Paradito en el medio, el Chapu volvió a ser ese Chapu impasable de viejas épocas, ese Chapu incansable que conquistó los corazones de Quilmes. Así, metido atrás, aguantando, estuvieron los de Caruso hasta el final del primer tiempo. Ojo, no vaya a creer que Tigre le complicó la tarea: llegó tan poco que Dulcich prácticamente no tocó la pelota.

¿Si Quilmes podría haber seguido así? Sí, podría haberlo hecho y no pasar sobresaltos, pero eligió un camino mejor: adelantarse unos metros y defenderse con la pelota. Claro que para que ese plan se pudiera llevar a cabo iba a necesitar de la habilidad de Caneo, que en la primera parte no había aparecido. Sin embargo, los espacios que se generaron a raiz de la necesidad de empatar que tenía Tigre le jugaron a favor para empezar a hacerse cargo del equipo. Entonces, con el Chino enchufado, hubo fútbol en el Sur: Quilmes justificaba la victoria.

No fue una Chirola, entonces. Primero, porque sirvió para cortar una racha súper adversa de cuatro derrotas al hilo, pero, además, porque se cortó justificadamente ante un rival directo como Tigre. ¿Hay cerveza? ¡Destapala, Caruso!

 

Fuente. www.ole.com.ar

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