River fue inofensivo pero se llevó un punto de Victoria


(Se Dice de Mi – Clarín) – Igualó 0-0 ante Tigre. En un partido chato, el local apostó por una contra que nunca encontró. La visita (lleva 8 sin ganar fuera de casa) estuvo lejos del nivel que había mostrado en la victoria sobre San Lorenzo, aunque tuvo el triunfo en los pies de Lanzini, que definió desviado.

Los equipos que quieren ser campeones necesitan hacerse fuertes en su cancha, pero también ganar de visitantes con cierta frecuencia. River venía teniendo un déficit importante en el último rubro: arrastraba siete partidos sin sumar de a tres fuera del Monumental, con cuatro empates y tres derrotas. A esa racha tampoco pudo romperla anoche en Victoria, donde debió conformarse con un punto que le sabe a poco, y más todavía si se repara en que resultó superior a su rival pese a que se pareció poco y nada al equipo lúcido y convincente que venía de festejar ante San Lorenzo. De esta manera, dejó escapar una buena chance para empezar a respaldar sus pretensiones de conseguir un título luego de seis años (el último fue en 2008, con Diego Simeone como técnico).

A diferencia de la versión que de a ratos deleitó a su gente en el clásico, esta vez se vio a un River con luces demasiados tenues que así y todo mereció el triunfo.

El primer tiempo se pareció mucho a un suplicio. Entre tanta imprecisión y tanto pelotazo, el juego fue chato, anodino: un compendio de desprolijidades.

River intentó asumir la iniciativa y darle un destino prolijo a la pelota ante un Tigre que lo respetó demasiado y que eligió esperarlo en su campo a la espera de algún contragolpe o de una pelota parada salvadora.

El fondo de River recién se descuido sobre los 44. Leonel Vangioni quedó enganchado y Matías Pérez García quedó solo de cara a Marcelo Barovero, pero Ramiro Funes Mori se interpuso con lo justo y la pelota se fue al córner.

Carente de imaginación y, ergo, de profundidad, a River se le hizo demasiado cuesta arriba la búsqueda ofensiva. Su única llegada clara estuvo cerca de terminar en gol, sobre los 27: Carlos Carbonero desbordó por la derecha y habilitó a Fernando Cavenaghi, cuyo remate fue devuelto con apuro por las manos de Javier García. El rebote le quedó a Manuel Lanzini y su tiro llevaba destino de gol, pero Menseguez estaba parado justo por donde el balón se encaminaba al gol y abortó la situación de riesgo.

Al no poder llegar a posiciones claras para convertir, River intentó con tiros de media distancia de Vangioni y de Cavenaghi atajados por García sin dificultades.

Ya en el primer minuto del segundo tiempo, otro disparo lejano de Vangioni obligó a otra gran intervención de Javier García. Tigre le cedió definitivamente la pelota a River y lo dejó avanzar hasta tres cuartos de cancha. A River le resultó muy difícil quebrar este cerrojo y sobre los 17 minutos volvió a recurrir a otro tiro desde la puerta del área. Esta vez fue Lanzini; pero Javier García, nuevamente, reaccionó con muchos reflejos.

Entre la timidez de Tigre y la falta de variantes de River, el desarrollo siguió siendo de bajo nivel, pero tuvo mayor intencidad que el de la etapa inicial. Aparte, llamó mucho la atención que Ramón Díaz demorara tanto en sacar de la cancha a Juan Carlos Menseguez, quien nunca encontró su lugar y además desaprovechó la chance de mostrarse como titular ante la ausencia del colombiano Teófilo Gutiérrez.

Además, los otros dos cambios del técnico de River carecieron de la audacia que pedía un partido en el que su equipo fue levemente superior pero estuvo lejos del nivel mostrado ante San Lorenzo.

Tigre apenas inquietó cuando al partido le quedaba nada. Fue con un tiro a la carrera de Pérez García (se fue llorando por un golpe seco en el tendón de Aquiles) que terminó en las manos de Barovero.

River insistió e insistió pero no encontró los caminos y dejó en claro que fuera de su cancha todo parece costarle el doble. Y más también…

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