Godoy Cruz logró la hazaña y le gana a Tigre en Mendoza


(Se Dice de Mi – InfoBAE) – Con goles de Carlos Luna (2) y Leandro Garate, el “Matador” ganaba 3 a 1, pero el “Tomba” reaccionó a través de Jaime Ayoví (2), Gonzalo Cabrera y Diego Rodríguez. Fue la primera derrota de Alfaro desde que asumió en el equipo de Victoria.

Luego de la insólita decisión que habían tomado los dirigentes de Godoy Cruz, de suspender el encuentro ante Tigre para priorizar la seguridad de los que festejaban el día de la primavera, los equipos se pusieron al día en el torneo doméstico.

A pesar del gran momento que atravesaba el conjunto de Gustavo Alfaro, con cuatro triunfos consecutivos, el que tomó las iniciativas del duelo fue el “Tomba”. Los remates de Rubén Ramírez y la velocidad de Jaime Ayoví fueron las principales armas que mostró el elenco comandado por Carlos Mayor.

Sin embargo, una extraordinaria intervención de Sebastián Rincón le permitió a Carlos Luna anotar el 1 a 0. Cuando menos se lo merecía, una genialidad del colombiano habilitó al “Chino”, para que el ex delantero de Racing defina por encima de la integridad de Sebastián Moyano. Con la diferencia en el marcador, la visita decidió refugiarse cerca de Javier García para salir de contragolpe.

 Más allá de controlar las acciones, antes de llegar a la media hora del choque, un grosero error del ex arquero de Boca contribuyó a la conquista del “Bodeguero”. A la salida de un córner, Jaime Ayoví capitalizó una pésima salida de García y festejó el 1 a 1. De todos modos, la reacción del combinado de Victoria fue tan rápida que no hubo tiempo para reproches.
Por la misma vía que había sufrido la caída de su valla, Tigre volvió a ponerse en ventaja por la cabeza de uno de sus máximos ídolos. Carlos Luna dejó sin posibilidades a Moyano cuando conquistó el 2 a 1. El sueño de pelearle el campeonato a River se mantenía vigente.

En el complemento, el dueño de casa demostró una actitud más agresiva. Un remate de larga distancia de Gonzalo Cabrera, quien reemplazó a Daniel González, hizo reivindicar a García con una maniobra notable, mientras que Claudio Aquino se encargó de enviar balones en profundidad para la incisiva participación de sus compañeros de ataque.

De todos modos, la desgracia de la defensa local atentó contra los deseos de la igualdad. Un resbalón de Rolando García Guerreño, le dio la posibilidad a Leandro Garate de estirar la diferencia. Un exquisito autopase, que le sirvió para dejar en el camino a Luis Jerez Silva, aportó una cuota de belleza en el grito que protagonizó el reemplazante de Rincón.

Lejos de mantener la calma, Sergio López, quien ingresó por Fernando Zuqui, envió un centro frontal para que Jaime Ayoví interprete una magnífica palomita, que derivó en el 3 a 2. El desenlace se mantenía abierto, y la decisión de Germán Delfino, de expulsar a Erick Godoy, debilitó al elenco de Gustavo Alfaro. En los últimos 15 minutos, el entrenador resignó a su ofensiva con la sustitución de Luna por Walter Acevedo. La idea era la de mantener la victoria con mucha gente en su última línea.

El mezquino plan le jugó una mala pasada al “Matador”, dado que Gonzalo Cabrera se adueño de una pelota en tres cuartos de cancha y ejecutó un disparo rasante que hizo delirar al Malvinas Argentinas. El heroico 3 a 3 representó una inyección anímica muy notoria en los de Carlos Mayor, en cambio, los de Victoria comenzaron a sentir un sinsabor tan profundo como inexplicable. Cuando parecía que el triunfo era un hecho, la cima se alejó sensiblemente y todavía había tiempo para un golpe más.

 La puntada final de Sergio López que rebotó contra el travesaño parecía ser la última emoción en Mendoza, pero Diego Rodríguez selló la tarde cuyana con una obra brillante. El 4 a 3 definitivo marcó historia, ya que no es habitual en el fútbol argentino observar este tipo de compromisos. La incógnita está planteada sobre cómo va a repercutir en el plantel bonaerense una derrota tan dolorosa. En contraposición, los mendocinos podrán aprovechar este partido como una bisagra que marque la reconstrucción de un camino que había comenzado por la banquina.

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