En un juego accidentado, el Rosario Central del ‘Chacho’ Coudet venció de manera agónica a Tigre

(Se Dice de Mi – InfoBAE) – El ‘Gigante de Arroyito’ albergó un partido que si bien tuvo un buen nivel futbolístico, se vio empañado por acciones violentas tanto dentro del campo como desde la tribuna (le abrieron la cabeza a Alfaro con un proyectil). Finalmente, el “Canalla” se llevó los tres puntos al ganar 2-1 por los goles de Gómez Andrade –en contra–, Niell y Marco Ruben –en claro fuera de juego–, en la última del partido. El árbitro fue Diego Ceballos, que expulsó a Larrondo y González Pirez, del “Matador”.

El ‘Gigante de Arroyito’ se había vestido de gala para recibir a todos sus hijos pródigos. Eduardo Coudet, César Delgado, Marco Ruben… La interminable lista de futbolistas que retornaron a Rosario Central llenó de euforia al público que en masa copó el estadio para el choque con Tigre. Si bien se vivió un partido vibrante y que terminó con una sonrisa para los locales, ciertas situaciones de violencia empañaron lo que debía ser una fiesta.

El elenco del “Chacho” demostró que tiene material para forjarse lentamente y posicionarse como un candidato al título. Buen manejo de pelota, jugadores de experiencia y una defensa bien parada, generaron que Tigre no pueda encontrar la vía para incomodar y sienta el asedio constante, principalmente en los pies del pibe Franco Cervi, triste protagonista de un patadón.

El encuentro transcurría dentro de carriles normales, hasta que la violencia dominó la escena: brutal agresión a Gustavo Alfaro que terminó en el suelo con la cabeza ensangrentada. Con la complicidad del entrenador, Diego Ceballos (luego expulsó a Marcelo Larrondo y Leandro González Pirez) continuó el juego.

Ya nuevamente en juego, el 0-0 se imponía como actor principal, hasta que Yeimar Gómez Andrado se equivocó en un centro y terminó enviando la pelota a su propia valla, para darle la victoria al “Matador”. Al instante, Franco Niell armó un jugadón de lado a lado y definió rasante al palo del arquero para poner nuevamente las cosas en tablas. Y, a decir por el trámite, en un resultado más justo para el local.

La visita se quedó con dos menos y el “Canalla” empezó a empujar con fuerza de voluntad y muchos centros, pero poca claridad. El tiempo que debió adicionar Ceballos por la situación con el DT de Tigre se consumía, pero faltaba una escena más: en la última del partido, Marco Ruben aprovechó la posición ilícita en la que estaba parado para colocar el agónico triunfo y desatar la bronca de todo el banco de suplentes visitante.

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