A la luz de la Luna

(Se Dice de Mi – Diario Olé) – De la mano de los goles del Chino y del fútbol de Bertoglio, Tigre le ganó a Chicago en Victoria, cosechó su tercer triunfo de manera consecutiva y se metió de lleno en la pelea por el campeonato. Matadores de Mataderos.

En Victoria, Tigre le ganó a Chicago y cosechó su tercer triunfo en forma consecutiva, prendiéndose de lleno en la pelea por el campeonato. El Chino Luna hizo los dos goles del equipo de Alfaro, que, notablemente superior al de Nanía, manejó a gusto y piaccere el partido.

Más allá de que Luna haya sido el que marcó la diferencia en torno al resultado, fue Bertoglio el que le dio ritmo al ataque de Tigre. Endemoniado, el ex Colón fue un problema constante para la defensa de Chicago. Masuero, Caballero y Galarza lo sufrieron en carne propia: ninguno pudo ponerle el freno. Tan desequilibrante fue lo de Bertoglio que los dos goles del Matador nacieron desde su sapiencia. Primero, para ganarle la posición a Masuero, incentivándolo a hacer lo que finalmente hizo, tocarlo y cometerle penal; y después, para levantar la cabeza y, con Luna solito en el medio, meterle la pelota justa, divina, para que el Chino liquidara el pleito.

Otra vez, como en las primeras diez fechas, Chicago se fue con la cabeza gacha. Volvió a decepcionar, y no solamente desde lo futbolístico. Ingenuo, apático y poco introspectivo, permitió que Tigre se diera un panzaso de fútbol en Victoria, justo en un partido que para su gente era más que especial. Matadores de Mataderos.

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