Al Matador se le escapó sobre el final

En un partido intenso, áspero y muy luchado por las condiciones climáticas, Tigre y Chacarita repartieron puntos pero al Matador le queda el sabor amargo de resignar puntos en el final. Carlos Rodríguez con un gran cabezazo, el autor de la conquista del conjunto de Victoria.

Lamentablemente las condiciones del campo de juego hicieron imposible un tramite normal. Las intensas lluvia hicieron que la pelota no se trasladara normalmente y esto indefectiblemente condicionó el partido. A partir de esto se instalo un encuentro de mucha lucha, roces y aptitud para disputar cada pelota al limite del error, la amarilla o la virtud de la inteligencia para aprovechar las variables del juego. Ambos equipos entendieron el contexto y el valor emocional del rival que tenían enfrente y terminó decantando en una mañana con final emocionante.

En el primer tiempo prácticamente no hubo situaciones extremas de gol. Algunos remates de media distancia de Chacarita y una tapada de Pedro Fernández a Denis Stracqualursi ante una mala salida del local.

En el complemente jugaron, dentro de lo que se podía un poco más. Contrario a la primera sensación de la salida de Pérez García, Tigre tuvo más profundidad. En los primeros minutos de Mierez en cancha fue lo mejor del Matador. Lo tuvo primero Stracqualursi y lo concretó con el extraordinario cabezazo de Carlos Rodríguez. Hasta ese momento el local no había llegado al arco de Chiarini pero claro, cuidando lo obtenido, Tigre se retrasó y Chaca fue a como pueda. Allí se vio una flojas salidas de Chiarini pero los de Caruso parecían que lo aguantaban pero no, una genialidad de Martínez en el funebrero desató el festejo local y la bronca de un Tigre que se quedó con poco. Se rescata la entrega y entender como se juegan estos partidos. El análisis futbolístico quedará para cuando realmente se los pueda juzgar.