La pesadilla no tiene fin

Volvió a perder Tigre y ya no es noticia. Lo superó San Lorenzo por 2 a 1 en el cierre del semestre de local. Fin de un año para el olvido, que paradójicamente, lo recordaremos mirando los promedios, por mucho tiempo.

Tigre cayó 2 a 1 con San Lorenzo en un partido en el que fue superior en tramos del partido, tuvo mas situaciones claras que su rival pero le falto la jerarquía individual que tuvo el Ciclón para concretarlas. El gol lo hizo Lucas Janson.

Fue un buen primer tiempo del equipo de Caruso. Si bien la calidad de los jugadores rivales se notaban en la cancha comparados con los nuestros, fue Tigre quién tuvo las más claras y no las pudo aprovechar. Carlos Luna tuvo la más clara, en la que con tal solo hacerle un pase a la red era gol. El propio Luna no pudo desviar un buen centro de Abero y Maxi Caire no pudo resolver dentro del área cuando quedo muy solo. San Lorenzo tuvo solo aproximaciones pero fue quien golpeó primero. De la mano del chileno Díaz encontró un gol que se olía más por el lado de Tigre que del Ciclón. A Tigre le costó acomodarse emocionalmente a dicho golpe pero cuando el primer tiempo se encaminaba a su final, un gran centro de Matías Pérez García, posibilitó la gran definición de cabeza de Lucas Janson.

En el complemento todo fue más parejo y luchado pero claro cuando la racha es negativa, te llegan poco y te convierten. Desde un lateral Blandi creo un asistencia para el gol de Cerutti.

Desde la desesperación de Caruso que metío todo lo que tenía a mano para atacar para empatar y no pudo. Es cierto que entre Navarro y la mala tarde Luna hicieron que Tigre se vaya con otra frustración. Ni el penal no cobrado sobre la hora le permitió a Caruso despedirse de la gente sin derrota.

Es una pesadilla que no parece tener fin. Un año desastroso que incluye un numero exagerado de errores que llevan a esta desesperación del pueblo Matador con solo pensar en lo que viene.

Queda un partido y se acaba este penoso paso de Caruso por Tigre. Ni un triunfo harán desaparecer esa sensación de desilución de un entrenador que ganó mucho pero que despilfarro mucho prestigio en esta temporada.